JOVENES VS RUMBA
En la actualidad acudimos a una creciente demanda de información sobre los patrones de consumo de alcohol en nuestra sociedad, por la problemática social y personal que plantea. Dentro de estos patrones adquieren mayor importancia los asociados al consumo alcohólico de la juventud, los cuales van aumentando, tanto en número de bebidas adquiridas, como en el de su graduación alcohólica, las cuales son experimentadas en las comúnmente denominadas rumbas.
Históricamente, la rumba era considerada una familia de ritmos musicales con un estilo de danza traído desde África a través de la trata de esclavos, cuyo nombre proviene del término «mujeres del rumbo», que se daba a ciertas formas de prostitución en casas de baile, donde se pagaba por pieza musical y dormitorio.
Pedro Malavet afirmó que los inicios de la rumba “se dieron en reuniones populares, cuando los negros africanos, luego de la abolición de la esclavitud, regresaban de África”1. Estos se reunían con hombres blancos pobres, y realizaban colectivamente una fiesta llamada rumba. El autor de la cita afirma que la rumba es pariente del desaparecido yambú, el guaguancó, y la columbia, ritmos que se amenizaban con instrumentos rústicos: capones de bacalao y cucharas, y un cantante que se acompañaba con las claves.
Para los colombianos la rumba es otro cuento: el baile, el trago, y la diversión son parte importante de esta actividad. Con el fin de semana llega la fiesta, es donde se hace presente el momento de esparcimiento en que los colombianos no sólo ven en el trago y en el baile los únicos instrumentos de distracción, sino que además estos instantes se aprovechan como punto de encuentro para la unión y la alegría.
La juventud es la chispa que enciende la llama de la rumba, ya que a esta edad la energía y la alegría corre sin límites por sus venas y brota por sus poros, es quizás por esto que Pamplona es una de las ciudades más parranderas del país.
No importa el día, la hora, el estrato, ni la cultura, la mayoría de sus habitantes, especialmente los estudiantes; tanto del colegio como de la universidad, están dispuestos a pasarla bien, porque siempre hallan una razón para celebrar.
“La ciudad del saber” como es conocida Pamplona, va de la mano con la rumba, los estilos musicales son muy variados, y podríamos decir que el contenido rítmico es similar en la mayoría de discotecas, en estas se escucha techno, trance, reguee, ska, reguetton, merengue, hip hop, rock, pop, salsa y vallenato, todo esto implacablemente mezclado para mantener a la gente bailando. Lo que hace posible esta gran gama de géneros, es sin lugar a duda, la diversidad cultural.
Gracias a las facilidades de acceso a la formación profesional, Pamplona se ha convertido en un punto estratégico para la combinación de costumbres, por tal motivo, es catalogada como “La ciudad estudiantil”, ya que arriban personas de todos los rincones del país, desde las playas de la Guajira, pasando por los piedemontes llaneros, hasta llegar a las selvas amazónicas, todos se reúnen y se encuentran logrando una fusión cultural.
Pero es esa misma diversidad cultural es la que hace que cada “chuzo” (utilizando la jerga de los jóvenes), se caracterice por recibir a determinado tipo de público y por ende poner música de acuerdo con el gusto de sus clientes para amenizar la noche.
Makuira, La Provincia y San Alejo, constituyen los principales espacios de encuentro para la colonia costeña, los sabaneros y los llaneros. En estos lugares la rumba se vive entre el vallenato, la pulla, los porros, salsa, el joropo, el merengue, el ron, y los movimientos de caderas en sus característicos bailes.
Por otro lado, los cachacos, es decir, la gente del interior y los santandereanos en especial, prefieren sitios populares como Siux, El Solar, y Moe’s Bar, ya que allí los principales ritmos musicales son el rock, el pop, el reggue y la electrónica. Son tres sitios que se caracterizan por reunir a la gente “conocida” de Pamplona, es una rumba crossover, en donde se viven diversas experiencias y se pasa bien toda la noche.
Finalmente, llegamos a los lugares más tropicales a los que asisten mayor número de personas sin importar su lugar de origen, estos son: Tantra, Ship, Samtelmo, Mambo y Pamplonilla La Loca, allí se fusionan diversos estilos musicales tales como: salsa, merengue, vallenato, reguetton, entre otros, los cuales ponen a bailar y a botar unas cuantas gotas de sudor en medio del frío que corre por las calles pamplonesas.
No podemos hablar de los sitios de rumba de la ciudad mitrada, sin nombrar al más grande, libre y concurrido de todos, “La Plazoleta Almeida”, cuya definición es un poco difícil de encontrar. La Plazoleta o plazuela, como es más conocida, representa para sus habitantes, un lugar de tranquilidad, de juego para los niños, de recreación, de sano esparcimiento y un patrimonio histórico del pueblo.
Sin embargo, los jóvenes han transformado este espacio en un sitio de rumba, libertinaje y trago. Las bancas de la Plazuela, hacen parte de los elementos que ayudan a propiciar las relaciones sociales entre los jóvenes y adultos, pero también, se convierten en el aposento de personas ebrias propensas a diferentes situaciones como peleas, ataques de celos y discusiones.
Es en estas circunstancias, donde entran a jugar un papel importante las autoridades. Estas constantemente tienen que detener peleas, revisar que no hallan menores de edad, controlar el consumo de alcohol, en fin, velar por la seguridad de los que allí se encuentran, teniendo como base el decreto 104 de septiembre de 2006, por medio del cual se dictan disposiciones para el mantenimiento del orden público.
Además de controlar los problemas de la Plazoleta, la policía también debe mantener la tranquilidad de los barrios de Pamplona, ya que los apartamentos y lugares donde residen los estudiantes, los fines de semana se convierten en sitios alternos de rumba.
Durante la investigación pude notar que en Pamplona, no es necesario que exista un motivo para salir a tomar, pues las ganas de hacerlo son suficientes, sin tener en cuenta en que día de la semana se encuentren.
Para sorpresa de muchos, contrario a lo anteriormente expresado, hay quienes piensan que la rumba sin alcohol se puede disfrutar de la misma forma, que si existe “rumba sin trago”, y que para ser aceptado en un grupo social no es necesario tomar, ni consumir otras sustancias.
El consumo de alcohol puede ser el inicio de una secuencia de conductas adictivas. Secuencia que comienza con las drogas legales y que puede terminar con las ilegales. Cualquiera de estas sustancias, alcohol, cigarrillo, marihuana, cocaína, puede funcionar como puerta de entrada al uso secuencial de otras.
Es claro, que el mejor método para combatir la droga, el cigarrillo y el alcohol es la prevención y que ésta debe iniciarse en la escuela. La escuela debe ayudar a los jóvenes a desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja. Por ello, la prevención de las drogodependencias y de las conductas antisociales debe ser asumida como una prioridad para el sistema educativo.
No sólo es responsabilidad de los diferentes entes o instituciones sociales velar por la formación de los jóvenes, sino que desde la casa y desde la academia, se deben guiar a los jóvenes por el camino sano, sin prohibirles, ni cohibirlos para que estos puedan conocer el mundo, ya que muchas veces por ignorancia de la situación se cae en los errores.

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